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Cobrar las facturas por adelantado ya es posible gracias al factoring con recurso

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19 January 2023
El factoring con recurso es un mecanismo que otorga liquidez a las compañías

Administrar un negocio no es una tarea sencilla. El empresario no siempre cobra las facturas cuando lo necesita, lo que repercute en su capacidad para hacer frente a los múltiples pagos que debe efectuar. Y no es inusual que haya momentos en los que no dispone de la liquidez necesaria, especialmente cuando se encuentra en un período de crecimiento. Para ofrecerles una salida ante esta situación, nacen alternativas como el factoring con recurso.

Recurrir a los bancos para solicitar un préstamo no suele ser una de las opciones preferidas por las compañías, pues estarían aumentando su deuda. De hecho, en el pasado muchas entidades bancarias denegaban créditos a los proyectos emergentes, pues tan solo prestaban atención a sus aspectos económicos. De esta manera, todas las iniciativas sostenibles que no perseguían la mera rentabilidad, sino que buscaban provocar un cambio en la sociedad o el medioambiente, quedaban excluidas del sistema.

Por otra parte, la pérdida de credibilidad de los bancos, derivada de la gran crisis financiera del 2008, ha provocado que un número considerable de ahorradores se muestren reticentes a recurrir a ellos para invertir su capital. No obstante, estos todavía desean participar de la economía.

Durante los últimos años han estado surgiendo mecanismos innovadores de financiación que satisfacían las necesidades de ambos colectivos. Así, las empresas sostenibles podían acceder a recursos y mantenerse fieles a sus valores, y las personas podían obtener beneficios a la vez que aportaban su grano de arena para construir un mundo mejor.

Estos métodos, que cada día ganan más adeptos, se enmarcan dentro de la inversión ética. El factoring, y más concretamente el factoring con recurso, es uno de ellos.

La irrupción del factoring

El factoring es uno de los máximos exponentes de la era de la financiación alternativa. A través de este sistema, un negocio que necesita liquidez en un momento puntual cede una factura a una entidad, que se la abona previamente a cambio de acceder a sus derechos de cobro. Es, en definitiva, un método para cobrar las deudas de forma anticipada.

En cualquier operación de factoring hay tres actores implicados:

  • El deudor: es el cliente que le debe una determinada suma de dinero a la compañía, ya que ha disfrutado o disfrutará de sus servicios. No obstante, el pago todavía está pendiente. En la mayoría de las ocasiones, si se formaliza el factoring se le notifica al deudor.
  • El cedente: es la empresa con falta de liquidez que contrata los servicios de factoring. Necesita el dinero de modo inmediata, por lo que cede sus facturas a la entidad a cambio de cobrarlas con antelación y así disponer de recursos.
  • El cesionario o factor: es la entidad que se hace cargo de la factura y le adelanta el dinero a la compañía. Cuando el deudor abone la cantidad, ella lo recibirá. Esto no lo hace de manera altruista, sino que obtiene un beneficio procedente del interés acordado por el cedente y el cesionario.

El factoring seduce a todo tipo de organizaciones, y su popularidad se expande de forma constante. Los estudios realizados por la Asociación Española de Factoring lo ponen de manifiesto. En el 2021 se registró un crecimiento del 11,56 %, con unas cifras superiores a los 98.000 millones de euros. Y las expectativas de futuro son aún más optimistas.

Las firmas bancarias tradicionales, tras comprobar el creciente interés de la sociedad por el factoring, se están sumando a esta tendencia. Con el objetivo de captar a ese segmento de clientes, han diversificado su abanico de productos financieros, y ya ofrecen la posibilidad de contratar servicios de factoring.

Existe también una suerte de subcategoría que recibe el nombre de crowdfactoring. En esta modalidad, las encargadas de financiar las facturas no son entidades. Son personas. Ahorradores individuales que desean invertir su capital en proyectos transformadores a la vez que reciben un beneficio económico. El crowdfactoring, por tanto, es una verdadera palanca de la economía real, que acerca las finanzas a toda clase de personas.

En el factoring con recurso las empresas responden ante la insolvencia del deudor

¿Qué es el factoring con recurso?

Hay dos grandes tipos de factoring: el factoring con recurso y el factoring sin recurso. Su mecánica es idéntica: la única diferencia entre ambos reside en quién deberá asumir el riesgo de impago si se da el caso de que el deudor no cumple lo establecido y no abona la factura.

Si el cedente y el cesionario optan por el factoring con recurso, es el negocio el que responde de la insolvencia del deudor y, una vez transcurra la fecha de vencimiento, tendrá que ingresarle al inversor la cantidad que este le adelantó.

Por el contrario, si se apuesta por el factoring sin recurso, el cesionario asumirá la responsabilidad y no tendrá derecho a exigirle al cedente que le transfiera la deuda.

El factoring con recurso presenta dos grandes ventajas. Para empezar, su capacidad para atraer a inversores es mucho mayor, pues entraña un nivel menor de riesgo para ellos. En consecuencia, habrá más posibilidades de que el proyecto que busca recursos encuentre a un ahorrador o entidad que le adelante las facturas.

Por otro lado, los intereses del factoring con recurso son sensiblemente inferiores al del factoring sin recurso, por lo que también se reducen los costes de la operación para el negocio. Como el inversor no se hace cargo de la posible insolvencia, no estará en condiciones de demandar un interés elevado, y la cantidad percibida por la empresa será mayor.

Las plataformas de factoring

El mercado estaba plagado de compañías con falta de liquidez en busca de recursos y de ahorradores que deseaban obtener rentabilidad invirtiendo su capital en proyectos sostenibles. Pero faltaba un nexo de unión, que pusiese en contacto a ambas partes.

Aquí entran en juego actores como Inversa, dedicada a la financiación online de facturas con el objetivo de promover la economía real. Esta plataforma incorpora además un componente ético de mucho valor: tan solo incluye a proyectos que generan un impacto positivo en su entorno.

La solución propuesta por Inversa brinda unas garantías de transparencia, seguridad y agilidad muy elevadas. Y esconde un gran atractivo para los ahorradores, que cobran los intereses de modo anticipado y pueden recuperar su inversión en menos de 180 días.

Su funcionamiento es sumamente sencillo: las empresas se registran en la plataforma y envían sus facturas, que son auditadas por expertos. Inversa recurre a terceros, que analizan su calificación crediticia y les otorgan un coste y una rentabilidad. Una vez se han seleccionado todas las iniciativas que son capaces de hacer frente a sus deudas, se publican en la plataforma para darles visibilidad entre los inversores, que seleccionan aquellas que más se adecúan a sus valores.

La compañía no recibe el dinero de forma íntegra, sino que se le restan las comisiones y los intereses. Asimismo, un 10 % de la cantidad total es retenido, y tan solo se liberará cuando el deudor pague lo establecido y el ahorrador recupere su capital.

El trabajo de plataformas como Inversa permite que las iniciativas transformadoras reciban el empujón definitivo para despegar y generar riqueza a nivel económico, social y medioambiental.

Crowdfactoring FACTORING
Inversa Team
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