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¿Por qué la inversión minorista puede cambiar nuestra sociedad?


La digitalización impulsa la inversión minorista, permitiendo a los pequeños ahorradores invertir su dinero de forma segura y autónoma

Nuestro imaginario colectivo está plagado de imágenes sobre grandes inversores manejando ingentes cantidades de dinero. Desde el cine con películas como Wall Street, hasta las grandes historias sobre inversores como Warren Buffett, que se han transformado en mitos. Esto nos ha empujado a creer que el mercado de la inversión no está al alcance de todas las personas. Sin embargo, la transformación digital que han experimentado nuestra sociedad y nuestra economía en los últimos años ha roto para siempre con esta imagen, abriendo un camino para la consolidación de la inversión minorista.

La posibilidad de acceder a una ingente cantidad de información a través de internet, la aparición de apps webs y móviles financieras, la irrupción de las FinTech, el auge de la financiación alternativa y la creciente preocupación de las personas por la crisis medioambiental son algunos de los factores que están impulsando, en la actualidad, a la inversión minorista.

Pero, ¿de qué hablamos cuando usamos el concepto de inversión minorista? ¿Cuál puede ser el impacto de la inversión minorista en la sociedad y el tejido productivo?

¿Qué es la inversión minorista?

El concepto de inversión minorista hace referencia a aquellas personas que no son inversores profesionales o grandes inversores, pero que emplean su dinero para invertir en productos financieros y conseguir una rentabilidad por dichas inversiones.

Tradicionalmente, las inversiones corrían a cargo de profesionales altamente cualificados y los productos de inversión requerían emplear grandes cantidades de dinero.

El surgimiento de proyectos innovadores como Inversa Invoice Market, una plataforma en la que se puede invertir con tan solo 20 euros, ha roto este paradigma, apostando por la democratización de las inversiones. De tal forma que la inversión minorista pueda abrirse paso con todas las garantías y que los ahorradores tengan a su alcance todas las herramientas que necesitan para diseñar sus estrategias de inversión.

Tal es así que en el seno de la Unión Europea se está trabajando, actualmente, en diseñar una estrategia para incentivar la inversión minorista, ofreciendo mayor seguridad e información a los pequeños ahorradores sobre los productos financieros.

Este escenario evidencia la hipótesis de partida de nuestro artículo, la inversión minorista está llamada a jugar un papel clave en el futuro del tejido productivo y, por ende, de nuestra sociedad.

¿Por qué está en auge la inversión minorista?

Estados Unidos tiene una larga tradición en inversión minorista. Sin embargo, en Europa, los ahorradores se han mostrado, en el pasado, más cautos con respecto al mercado financiero. Muchos ciudadanos han invertido en bolsa o fondos de pensiones, generalmente, mediante la intermediación de asesores financieros y bancarios, encargados de gestionar las inversiones.

Como ya señalamos antes, la revolución digital ha transformado este escenario. De tal forma que la inversión minorista está emergiendo en España y la Unión Europea como una fuerza tractora para dinamizar la economía y contribuir a transformar y fortalecer el tejido productivo.

Hoy en día, los ahorradores tienen a su alcance una amplia gama de productos de inversión, que ofrecen tanto las entidades financieras tradicionales, como proyectos innovadores de financiación alternativa.

Las personas que apuestan por la inversión minorista para sacarle partido al dinero que tanto esfuerzo les ha costado conseguir, pueden obtener toda la información que necesitan para diseñar sus estrategias de inversión, mantener el control sobre su dinero y conocer con precisión en qué se invierten sus ahorros. Y, además, en algunos casos, como sucede en la plataforma de Inversa, pueden hacerlo sin moverse del salón de su casa.

La inversión minorista es esencial para la transformación digital y sostenible de las empresas

La importancia de la información financiera

La clave de bóveda de cualquier inversión es la información que se dispone a la hora de decidir si se invierte o no.

En la era analógica, acceder a la información suponía una barrera para la inversión minorista. Puesto que los datos de vital importancia no estaban al alcance de todos los ciudadanos.

Sin embargo, en los tiempos de internet, el caudal de información del que disponemos a un clic de distancia es inmenso.

Además, los desarrollos tecnológicos punteros y el uso de algorítmica avanzada, han permitido a muchas entidades poder poner toda la información sobre cada producto o inversión a disposición de los ahorradores.

Por ejemplo, en Inversa Invoice Market, los inversores pueden consultar todos los datos sobre las facturas en las que pueden invertir su dinero. Empresa cedente, compañía librada, importe de la factura, plazo de devolución… Y la información financiera clave: la rentabilidad y la calidad crediticia de la empresa que debe abonar la factura, basándose en un informe crediticio externo, un análisis financiero interno y empleando el Big Data para analizar el comportamiento de las empresas involucradas.

Así, en un solo vistazo, los inversores pueden saber cuándo van a recuperar su dinero, cuál es el nivel de riesgo de la operación y a cuánto asciende la rentabilidad.

Es más, Inversa cuenta con una calculadora que permite a los ahorradores realizar proyecciones de sus inversiones para saber con precisión cuánto dinero van a ganar.

A mayores, los inversores pueden realizar sus propias investigaciones, analizando a las empresas cedentes y libradas y estudiando con precisión el sector económico en el que trabajan.

Invertir en productos fáciles de entender

La crisis financiera de 2008 evidenció los peligros de no disponer de toda la información sobre las operaciones financieras y los riesgos de que la inversión minorista se centre en productos complejos, difíciles de entender para las personas que no cuentan con conocimientos avanzados, como los productos derivados.

Por ello, el auge de la inversión minorista aparece asociado a la posibilidad de consultar toda la información financiera, pero también al hecho de disponer de productos de inversión fáciles de comprender.

Por ejemplo, el factoring o, en su modalidad de financiación alternativa, el crowdfactoring son mecanismos de inversión muy sencillos y que, además, están vinculados con empresas de la economía real. En el marketplace de Inversa, un negocio que necesita obtener liquidez pone a disposición de los inversores una factura que ha emitido pero aún no ha cobrado de una empresa cliente. Los ahorradores pueden invertir en esta factura hasta completar el importe de la misma. A cambio, reciben una rentabilidad por el dinero que han invertido de forma inmediata y, cuando la empresa pague la factura, recuperan la inversión.

Como decíamos antes, este producto no solo es sencillo de entender, sino que, además, el inversor sabe con precisión qué empresas intervienen en el proceso. Negocios de la economía real que puede conocer, sobre los que puede informarse y que puede entender.

El camino de la inversión minorista pasa, indudablemente, por acercar a los ahorradores a las empresas que se benefician con sus inversiones. Al fin y al cabo, estamos hablando de personas invirtiendo en personas.

Tener en cuenta la rentabilidad, el riesgo y el impacto social y medioambiental

Rentabilidad y riesgo son los dos pilares sobre los que se sustenta la toma de decisiones en el terreno de la inversión en general y, por supuesto, en lo que respecta a la inversión minorista en particular. Pero en los últimos años está ganando peso en la toma de decisiones otro factor a tener en cuenta: ¿cuál es la finalidad del dinero que se invierte? ¿Para qué se va a emplear? ¿Qué impacto va a tener la inversión en la economía y la sociedad?

La emergencia climática, la despoblación del rural, el impacto de la digitalización en el empleo y otras cuestiones socioeconómicas son cada vez más importantes. No solo a nivel social, sino también en lo que respecta a la inversión.

El auge de la inversión minorista aparece asociado al deseo de las personas de saber para qué se usa su dinero cuando lo invierten e, incluso, su voluntad de emplear sus ahorros para generar un impacto positivo en el mundo.

Por ejemplo, mediante el crowdfactoring, los inversores además de rentabilizar sus ahorros pueden ayudar a empresas de la economía real a obtener financiación. Como tienen a su alcance toda la información sobre las empresas, pueden decidir en qué sectores económicos quieren invertir e, incluso, investigar a las compañías para conocer cómo funcionan, cuál es su modelo de negocio o si cumplen con los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza).

La inversión minorista puede convertirse en un actor fundamental para incentivar la sostenibilidad de las empresas y caminar hacia un modelo económico respetuoso con el medio ambiente y socialmente responsable.

Inversa permite a los inversores minoristas sacar rentabilidad a sus ahorros desde cualquier dispositivo con acceso a internet

Millones de personas que contribuyen a financiar al tejido productivo

Las empresas necesitan vías de financiación a lo largo de todo su ciclo de vida. Si carecen de mecanismos para obtener liquidez, pueden encontrarse con problemas para crecer, consolidarse y gestionar con éxito los acontecimientos adversos que no se pueden prever.

Hasta ahora, los negocios dependían exclusivamente de las entidades del sector financiero tradicional y de los grandes inversores. Sin embargo, las plataformas de financiación alternativa online se han convertido en vías de financiación adicionales a las clásicas.

En estas plataformas, las empresas pueden conseguir financiación a través de la inversión colectiva de miles de personas.

Así, un ahorrador puede realizar una pequeña inversión que, sumada a las de otros ciudadanos, se convierta en una inversión potente y capaz de ayudar a una empresa a obtener la liquidez que necesita para cumplir sus objetivos.

Para que una sociedad democrática funcione correctamente es imprescindible que cuente con un tejido productivo sólido, que genere riqueza y empleo. Y dicho tejido necesita atraer inversiones. A través de la inversión minorista, millones de personas invierten en empresas que emplean a miles de trabajadores, apuestan por la innovación y contribuyen a la riqueza del país.

Ya no solo los inversores profesionales pueden invertir en proyectos empresariales. Los pequeños ahorradores también pueden hacerlo. Y de forma autónoma, sin tener que delegar la toma de decisiones y pudiendo seguir todo el proceso con la máxima transparencia.

Automatizar las inversiones, manteniendo el poder de decisión

Mientras los inversores profesionales emplean su tiempo laboral a, precisamente, planificar e implementar estrategias de inversión, las personas que optan por la inversión minorista no tienen este tiempo en sus manos.

Para que el tiempo no se convierta en un hándicap para la inversión minorista, es importante que se pongan al alcance de las personas herramientas que faciliten la gestión de las inversiones en el menor tiempo posible, sin renunciar al poder de decisión.

Teniendo en cuenta esta idea, en la plataforma de Inversa se ha desarrollado una opción para automatizar las inversiones y contribuir a facilitar la inversión minorista.

Los ahorradores pueden establecer todos los parámetros esenciales de sus estrategias de inversión: dinero que desean invertir, plazos de devolución, rentabilidad esperada, nivel de riesgo que pueden asumir, tipología de las empresas en las que van a invertir… Y el programa de Inversa se limita a realizar inversiones que se ajusten a la perfección a las estrategias de inversión diseñadas por los ahorradores.

De esta forma, los inversores toman las decisiones sobre sus inversiones, sin necesidad de consultar todos los días qué facturas están disponibles y cuáles podrían ser de su interés.

Esta automatización permite a los inversores minoristas rentabilizar sus ahorros, apostar por empresas de la economía real y participar del mercado financiero, sin, por ello, tener que emplear unos recursos temporales que afecten al día a día de las personas.

En definitiva, ha llegado la hora de la inversión minorista. La posibilidad de que los pequeños ahorradores empleen su dinero para obtener una rentabilidad, dinamizar la economía y construir un mundo más sostenible ya es una realidad. La digitalización de las finanzas y la consolidación de proyectos como Inversa contribuyen a democratizar la inversión y permiten a la inversión minorista abrirse paso como un agente de transformación que puede marcar la diferencia y contribuir al éxito de las empresas de la economía real.

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