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La importancia de la reputación de una empresa a la hora de invertir en ella

La reputación de una empresa puede ser determinante en la toma de decisiones de un inversor

La reputación es un activo intangible de gran valor para las personas y las empresas. Ya en la Antigüedad Clásica, Hesíodo afirmó que la mala reputación «es una carga, ligera de levantar, pesada de llevar, difícil de descargar». En cambio, la buena reputación es fruto del trabajo bien hecho, del esfuerzo y de la valía del que la detenta. Y los beneficios de una buena reputación son incalculables.

Por ello, la reputación de una empresa es un factor relevante a la hora de obtener o no financiación. O, visto desde el punto de vista de los inversores, un elemento de vital importancia a la hora de diseñar las estrategias de inversión y decidir en qué empresas se desean invertir los recursos económicos disponibles y en cuáles no.

Más allá de los datos tangibles y objetivos como las cuentas y los resultados económicos de una empresa y otros indicadores de relevancia (por ejemplo, el tamaño de su plantilla), los inversores tienen en cuenta la reputación de una empresa a la hora de invertir en ella.

Así como en la vida diaria estamos más predispuestos a confiar en una persona a la que conocemos y de la que tenemos buenas referencias. En el ámbito financiero resulta más fácil apostar por un proyecto empresarial que conocemos y del que tenemos una opinión positiva que hacerlo por un negocio que nos resulta totalmente desconocido. Incluso cuando las condiciones de rentabilidad y riesgo son mejores en el segundo caso que en el primero.

Hoy vamos a analizar la importancia de la reputación de una empresa en el ámbito financiero en general y en lo relativo a la financiación alternativa en particular.

Riesgo, rentabilidad… ¿y reputación de una empresa?

Cuando evaluamos una posible inversión, tenemos en cuenta, ante todo, las dos Rs clásicas, el riesgo y la rentabilidad de la operación. Tanto en un aspecto como en otro entra en juego la calificación crediticia. Si la calificación es baja, el riesgo será mayor. Y, seguramente, la rentabilidad, o el dinero que obtendremos a cambio de invertir, también lo será.

El popular dicho «bueno, bonito y barato» se podría trasladar al ámbito de la inversión con un «riesgo bajo, rentabilidad alta».

Sin embargo, estos dos factores, que siguen siendo cruciales, se ven complementados por otros, como la reputación de una empresa. Sobre todo, en lo que respecta a la financiación alternativa. ¿Por qué? En las modalidades de financiación alternativa online como el crowdfactoring o el crowdlending, el inversor puede conocer con suma precisión a las empresas en las que invierte su dinero.

Quizás una persona prefiera adquirir una factura que ha de abonar una empresa que conoce, que la de un negocio del que jamás ha oído hablar. Aunque su calificación crediticia sea mejor o la operación ofrezca una mayor rentabilidad.

Esto es así porque la reputación de una empresa es importante. Lo es a la hora de consumir sus productos o contratar sus servicios. Y también en lo que respecta a la toma de decisiones sobre inversiones.

La reputación de una empresa es su mejor carta de presentación y el mejor activo del que dispone para dar inicio a una relación de confianza con sus clientes o con sus inversores.

Los librados también tienen reputación

En el caso del crowdfactoring, hay que tener en cuenta a tres actores: los inversores, las empresas cedentes que buscan obtener financiación y las compañías libradas, es decir, aquellas que deben pagar las facturas.

Ello implica que los inversores pueden tener en cuenta tanto la reputación de una empresa a la que van a financiar, como la de la compañía que tiene que devolverles su inversión.

Es muy plausible que los inversores sean reacios a adquirir facturas que ofrece una empresa cedente con una imagen pública poco favorable. O no deseen invertir su dinero en facturas que ha de pagar una empresa librada de dudosa reputación.

En este aspecto, juega un papel fundamental la reputación económica. Es decir, la salud financiera de las empresas involucradas en la operación.

Por eso, en Inversa Invoice Market se analiza la salud financiera de forma científica a través de la calificación de la calidad crediticia de la compañía, así como su historial a la hora de abonar las facturas.

Pero es indudable que también juega un papel muy importante la propia percepción del inversor y la información que tiene a su alcance. Imaginemos que, por ejemplo, el potencial inversor ha leído que la empresa que debe pagar una factura en la que desea invertir ha acometido despidos en los últimos meses. A pesar de que la calificación crediticia es buena y, por ende, el riesgo de la operación es bajo, el inversor no se mostrará receptivo y preferirá adquirir otra factura, aunque le ofrezca una rentabilidad menor.

La reputación de una empresa puede abrirle las puertas a la financiación

La reputación de una empresa más allá de su éxito económico: La responsabilidad social corporativa

Hoy en día, la reputación de una empresa no se mide, única y exclusivamente, en términos económicos o de éxito de su modelo de negocio.

Para muchos inversores no basta con que una empresa coseche beneficios, genere empleo, ofrezca productos y servicios de calidad y tenga una fuerte implementación en el mercado. Los inversores demandan, también, que la reputación de una empresa se sostenga sobre elementos como la responsabilidad social corporativa o los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Así, la reputación de un negocio próspero puede verse lastrada si sus procesos dañan el medio ambiente. En cambio, una empresa que no obtiene beneficios desorbitantes puede ganarse una sólida reputación por su nivel de sostenibilidad o por su compromiso social.

Al ser la reputación de una empresa un valor intangible, resulta imposible cuantificarla o diseñar una fórmula exacta que nos permita entender cómo se ha construido.

Muchos factores entran en juego a la hora de levantar una buena reputación. Y, por si esto fuera poco, dichos factores van mutando con el paso del tiempo, en función de las inquietudes y objetivos imperantes en la sociedad y el sistema económico.

Por ello, las compañías deben situar a su reputación como un activo que requiere una estrategia especial y ambiciosa para cuidarlo como se merece.

Construirse una reputación entre los inversores

Las empresas y los autónomos con una larga trayectoria a sus espaldas tienen más probabilidades de disponer de una reputación sólida para generar confianza en los inversores.

Sin embargo, eso no quiere decir que las compañías que llevan menos tiempo en el mercado no puedan construirse una reputación y atraer inversiones.

Precisamente, la capacidad de financiarse de un proyecto empresarial es crucial en las primeras fases de su ciclo de vida. Con lo que la construcción de una buena reputación entre los inversores puede reportar un gran valor añadido.

Por suerte o por desgracia, los seres humanos somos animales de costumbres. Si una empresa nueva sube sus facturas a una plataforma de crowdfactoring como Inversa Invoice Market, al principio solo atraerá a los inversores por las condiciones de rentabilidad que ofrece, así como por su calificación crediticia.

Sin embargo, una vez que ya se haya ganado una reputación entre los inversores, por ofrecer seguridad en las operaciones, se habrá construido una reputación.

Y dicha reputación contribuirá a que el número de personas que decidan otorgarle liquidez aumente. Con lo que le resultará más sencillo financiarse y sus posibilidades de crecer aumentarán.

Consolidar la imagen de marca más allá del ámbito financiero

Anteriormente, vimos cómo la reputación de una empresa tiene un impacto a la hora de que logre financiarse. Sin embargo, a través de la financiación también puede consolidarse la imagen de marca de la compañía.

Al fin y al cabo, los inversores que han apostado por una empresa con éxito, hablarán bien de ella, ayudando a que su reputación aumente.

Así las cosas, la reputación de una empresa se nos muestra como un factor de relieve en lo relativo a la financiación y la inversión, pero también en lo que respecta a su posición en el mercado.

Una empresa con una buena reputación podrá financiarse con mayor facilidad. Y una compañía que se ha ganado el respeto y la confianza de los inversores, gozará de una mejor reputación en el conjunto de la sociedad y el sistema económico.

Las empresas están compuestas por una gran cantidad de activos. Desde sus trabajadores, hasta sus productos, pasando, claro está, por sus clientes. Y la reputación es uno de ellos.

Una buena reputación puede lanzar a una empresa hacia el éxito. Una mala reputación, en cambio, puede dificultar su acceso a la financiación y la comercialización de sus productos o servicios.

Si vas a invertir tu dinero, ¿en quién prefieres hacerlo? ¿En una empresa que conoces y que sabes que es de fiar o en un negocio sobre el que no tienes información?

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