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Invertir en energías renovables: cómo ganar dinero cuidando el planeta

Los ahorradores que deciden invertir en energías renovables multiplican su patrimonio al mismo tiempo que contribuyen a preservar el medioambiente

¿Quién dijo que la obtención de ganancias está reñida con la protección del planeta? El beneficio económico es perfectamente compatible con el beneficio medioambiental. Y las personas que apuestan por invertir en energías renovables, como la eólica, la solar o la hidráulica, lo saben perfectamente.

En comparación con los datos de principios de siglo, la demanda energética española ha sufrido un leve descenso. Sin embargo, las energías renovables siguen su propio camino y se hallan en constante crecimiento. De hecho, en el 2022 marcaron un récord muy significativo.

Según el informe Energy Transition Investment Trends, elaborado por BloombergNEF, la inversión en energías renovables a nivel mundial ascendió hasta los 495.000 millones de dólares. Un crecimiento del 17 % en comparación con las cifras del año anterior. Y una muestra evidente del creciente apoyo por parte de la sociedad hacia las fuentes de energía sostenibles y limpias.

Muchas personas deciden invertir en proyectos relacionados con la construcción de infraestructuras para extraer y distribuir la energía. Otras, en cambio, apuestan por apoyar económicamente a empresas pertenecientes a este sector o a firmas con buenas prácticas que se comprometen con el uso de estas fuentes de energía.

Sea de forma directa o indirecta, estos ahorradores están maximizando los beneficios de su inversión, generando un impacto positivo en el planeta. Ahora bien, ¿en qué consiste realmente invertir en energías renovables?

¿Qué son las energías renovables?

La luz solar, el agua o el viento son recursos inagotables. Por mucho que se utilicen para generar energía, sus reservas no se agotan. Son fuentes naturales y limpias que se renuevan de modo constante, sin emitir gases de efecto invernadero o contaminar su entorno.

Por la contra, el petróleo, el carbón o el gas natural se consumen rápidamente, y pasan miles de años hasta que sus reservas se renuevan, por lo que son consideradas fuentes de energía no renovable. Además, los combustibles fósiles producen emisiones perjudiciales para el medioambiente, como es el caso del dióxido de carbono.

En el pasado, invertir en energías renovables no era algo habitual. Aunque la luz solar, el viento o el agua estaban antes que nosotros en este planeta, el precio de la infraestructura tecnológica requerida para crear energía a partir de estos recursos era muy elevado. En consecuencia, el porcentaje de energía procedente de estas fuentes era marginal.

Pero esta infraestructura es cada vez más asequible, incluso para los ciudadanos corrientes. No es raro, por ejemplo, que muchas casas cuenten con su propio panel solar. Y es esta bajada de los precios, unida a una mayor concienciación por la sostenibilidad por parte de la sociedad, lo que propicia el desarrollo de proyectos orientados a exprimir el potencial de los recursos naturales que, aparte de gratuitos, son sostenibles.

Entonces, ¿cuáles son los principales tipos de energías renovables? Existen diferentes clases en función del recurso natural del que sacan provecho:

  • Energía eólica: aprovecha la fuerza del viento.
  • Energía solar fotovoltaica: aprovecha la luz del sol.
  • Energía solar térmica: aprovecha el calor del sol.
  • Energía hidráulica: aprovecha el movimiento del agua.
  • Energía mareomotriz: aprovecha las mareas del océano.
  • Energía geotérmica: aprovecha el calor del interior de la Tierra.

Asimismo, si hablamos de invertir en energías renovables es importante hacer mención a la biomasa, que emplea la materia orgánica para producir energía, y a los biocombustibles, creados a partir de residuos y otras fuentes orgánicas.

Cada vez hay más ahorradores interesados en invertir en energías renovables, como la solar o la eólica

Cómo iniciarse en la inversión en energías renovables

Como hemos visto anteriormente, no hay una única manera de invertir en energías renovables. Existen una infinidad de mecanismos a disposición de los ahorradores que desean inyectar su capital en proyectos basados tanto en la generación como en el uso de estas fuentes de energía.

Para empezar, las energías renovables se han hecho un hueco en los mecanismos de inversión tradicionales. Basta con echar un vistazo a la Bolsa para darse cuenta de ello. El número de empresas que centran su actividad en estas energías no deja de aumentar.

Muchos inversores, a pesar de priorizar el beneficio económico, no desean darle la espalda al medioambiente. La compra de acciones de estas compañías es una forma sencilla de apoyarlas en sus actividades y fomentar la transición energética. Asimismo, este perfil de inversor puede investigar qué firmas suscriben compromisos con la sostenibilidad y apuestan por el uso de energías limpias para, a continuación, inyectar su capital en ellas. No obstante, esto requiere una labor de análisis más intensa y profunda.

Los fondos de inversión son otro mecanismo de inversión colectiva muy eficaz para invertir en energías renovables. Gestionados por un administrador, los fondos aglutinan las aportaciones de una multitud de individuos y las invierten en diferentes productos, distribuyendo los beneficios en función de su contribución. Algunos se especializan por sectores, por lo que es posible depositar el capital en un fondo que centrado en invertir en energías renovables.

Por otro lado, se hallan los bonos verdes, un instrumento no tan conocido, pero de gran interés para todos los ahorradores interesados en el medioambiente que quieren invertir en energías renovables.

Estos son títulos de deuda emitidos por organizaciones públicas o privadas que planean financiar proyectos sostenibles y socialmente responsables, como aquellos relacionados con las energías renovables, el transporte limpio o la eficiencia energética. Al ser de renta fija, ofrecen muchas garantías de seguridad, y su bajo nivel de riesgo atrae a múltiples inversores.

¿Y qué hay de la financiación alternativa?

No solo es posible invertir en energías renovables en los canales tradicionales. Debido a su naturaleza, este sector encaja a la perfección en la inversión ética y los mecanismos de financiación alternativa.

Mediante el crowdfunding, los ciudadanos realizan donaciones a proyectos que desean ver despegar. Este apoyo puede darse por diferentes motivos, como por una implicación personal directa o por la creencia de que pueden provocar un impacto positivo en el entorno. No tiene un carácter lucrativo, y la entidad beneficiaria no está obligada a devolverle la suma de dinero a los contribuyentes, a pesar de que puede recompensarlos con regalos o con una pequeña participación en el capital.

El crowdlending, por su parte, sí entraña una devolución de la cantidad original por parte de la compañía. Esta va unida a un interés, donde radica el beneficio de los inversores. Aunque no se trata de una donación y su mecanismo se asemeja al de los préstamos bancarios, todavía puede incorporar un fuerte componente ético y sostenible, especialmente si las iniciativas escogidas están relacionadas con las energías renovables.

Por último, se encuentra el crowdfactoring, otro de los sistemas de financiación colectiva. A través de plataformas de financiación alternativa online, como Inversa Invoice Market, los ahorradores pueden financiar facturas pendientes de cobro de las empresas. Al igual que en los otros métodos, si el negocio produce o utiliza fuentes de energía limpias, pasaría a considerarse una inversión en energías renovables.

El gran atractivo de la plataforma desarrollada por Inversa consiste en que los inversores reciben el interés correspondiente tan pronto se confirma la operación. Además, estos productos trabajan a corto plazo, por lo que el ahorrador recuperará la suma original en pocos meses. Y todas las facturas son auditadas y analizadas para comunicarle a los usuarios registrados en la plataforma el nivel de riesgo que supone financiarlas.

Invertir en energías renovables no solo implica financiar un proyecto de construcción de placas solares. Es un concepto mucho más amplio. Y es que al respaldar a empresas que se comprometen a usar energías limpias también se está contribuyendo a la creación de un mundo más amable con el medioambiente.

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