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Conoce tu perfil inversor para diseñar tus propias estrategias de inversión

Concretar el perfil inversor de un ahorrador es de vital importancia para establecer los objetivos y diseñar estrategias de inversión precisas

«La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo» dijo Galileo Galilei, uno de los mayores científicos e intelectuales de la Historia. Aunque el astrofísico italiano se sumergió en las entrañas del universo, o quizás por eso mismo, nunca perdió de vista que para acometer cualquier gran proyecto debemos, en primer lugar, conocernos a uno mismo. Esta idea es válida para múltiples aspectos de nuestra vida y, aún más si cabe, en lo relativo a la inversión de nuestro dinero. Por ello, es fundamental que un ahorrador conozca su perfil inversor antes de diseñar e implementar estrategias de inversión que le permitan rentabilizar sus ahorros. Pero, ¿qué es el perfil inversor?

Cada persona que toma la decisión de invertir sus ahorros es diferente a las demás, bien porque sus objetivos son distintos, bien porque su propia situación financiera es única. Por ello, una estrategia de inversión que puede ser adecuada para una persona, es más que factible que no lo sea para otra. Conocer nuestro perfil inversor nos ayuda a conocernos a nosotros mismos antes de sentarnos a planificar nuestras inversiones y, así, optar por productos financieros que se ajusten a nuestros deseos y necesidades.

El perfil inversor se asocia, ante todo, con uno de los elementos cruciales de cualquier tipo de inversión: el riesgo. No todas las personas desean o pueden asumir el mismo nivel de riesgo, de ahí que la tolerancia al riesgo sea fundamental para definir el perfil inversor de un ahorrador. A mayores, entran en juego otros aspectos clave, como la rentabilidad que se desea obtener o el plazo temporal.

A continuación, vamos a diseccionar qué aspectos debemos tener en cuenta para definir el perfil inversor de un ahorrador, así como los tipos de perfil inversor que existen.

Parámetros para definir tu perfil inversor

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) define el perfil inversor como «la relación que existe entre los riesgos que está dispuesto a asumir y los rendimientos que espera obtener». Esta definición hace hincapié no solo en el papel central que ocupa el riesgo a la hora de concretar un perfil inversor, sino también en su relación con la rentabilidad. Las dos Rs que ocupan el centro de las estrategias de inversión.

A mayores, y con el objetivo de definir un perfil inversor lo más preciso posible, debemos tener en cuenta otros parámetros tanto económicos como personales.

Tolerancia al riesgo

No todas las personas tenemos el mismo nivel de tolerancia al riesgo. Hay gente que ama hacer puénting o tirarse en paracaídas y, otras, en cambio, sufren cada vez que tienen que coger un avión.

En el terreno de la inversión, la tolerancia al riesgo es esencial porque toda inversión conlleva cierto nivel de riesgo. Y, a su vez, cada producto de inversión presenta un riesgo diferente. No es lo mismo invertir en letras o bonos del Tesoro que en productos derivados o en acciones de una empresa que opera en un sector económico inestable.

Por ello, para definir el perfil inversor de un ahorrador es indispensable concretar qué nivel de riesgo está dispuesto a asumir. En función de ello, podremos encontrarnos, como señalaremos más adelante, con inversores agresivos, moderados o conservadores.

Rentabilidad deseada

Aunque no es una regla escrita en piedra, resulta evidente que, en la mayoría de los casos, un nivel de riesgo mayor implica, también, una rentabilidad más elevada. Y, a la inversa, un producto que ofrece un riesgo bajo, también tendrá una rentabilidad menor.

De ahí que sea fundamental, a la hora de definir el perfil inversor de un ahorrador, establecer qué rentabilidad espera obtener a la hora de invertir su dinero.

Si no se tienen claros ni la tolerancia al riesgo ni la rentabilidad que se desea conseguir, resulta imposible definir el perfil inversor y diseñar estrategias de inversión que se ajusten a él. Estas estrategias, al igual que las edificaciones, se comienzan por los cimientos.

Plazo temporal

Otro aspecto que se debe tener en cuenta cuando se busca concretar el perfil inversor de un ahorrador es el plazo temporal en el que espera recuperar lo invertido. El tiempo es tan relevante en el terreno de la inversión que se emplea para dividir a los productos entre inversiones a corto, medio o largo plazo.

Por eso, cuando se concreta un perfil inversor es imprescindible tener claro el periodo de tiempo que está dispuesto a asumir para recuperar el dinero invertido.

Si una persona desea hacer inversiones en el corto plazo, porque tiene necesidades de liquidez o porque desea ser muy dinámico a la hora de invertir, esto debe figurar en el perfil inversor, para que todas las estrategias de inversión respondan a esta demanda. En cambio, otra persona puede estar dispuesta a invertir a largo plazo, porque no tiene necesidades de liquidez o porque tampoco tiene prisa por recuperar lo invertido y puede permitirse ser paciente.

A la hora de definir el perfil inversor juega un papel crucial la tolerancia al riesgo

Situación financiera

Más allá de los tres aspectos clásicos para definir un perfil inversor (riesgo, rentabilidad y tiempo), resulta fundamental tener en cuenta otras cuestiones que influyen en estos tres parámetros y, también, en cómo se define el perfil inversor, ayudando a complementarlo y enriquecerlo para que sea lo más preciso posible.

Dentro de estos aspectos cabe señalar, sin duda alguna, la situación financiera personal. No todas las personas tienen la misma cantidad de dinero ahorrado, disponibilidad de dinero o obtienen un nivel de ganancias igual.

La situación financiera personal marca ineludiblemente el riesgo que se puede asumir, la rentabilidad que sea desea obtener y el horizonte temporal de las inversiones.

Por ello, a la hora de definir un perfil inversor hay que partir de un análisis riguroso de la situación financiera personal del futuro inversor. Si este análisis no es exacto, el perfil inversor no se va a corresponder con la realidad y las estrategias de inversión pueden resultar fallidas.

Por ejemplo, aunque un ahorrador desee contratar productos de inversión a largo plazo, una situación financiera inestable, marcada por problemas de liquidez, puede desaconsejar esta clase de inversiones. De ahí que la situación financiera module los tres parámetros anteriores, conjugando los deseos y conocimientos del inversor con la realidad de sus finanzas.

Aspectos de índole personal

Precisamente, a mayores de la situación financiera debemos tener en cuenta otros parámetros extra-económicos que tienen relevancia a la hora de definir el perfil inversor y diseñar las estrategias de inversión. ¿De qué factores hablamos? Los conocimientos financieros del inversor, sus deseos personales o su etapa vital.

Una persona con elevados conocimientos financieros podrá tener un perfil inversor más agresivo, optando por productos más avanzados como los derivados y asumiendo un riesgo más elevado. En cambio, un ahorrador con conocimientos financieros básicos, debería invertir en productos fáciles de entender y gestionar, como, por ejemplo, el crowdfactoring, y que presenten un nivel de riesgo medio o bajo.

Sin embargo, esto no es óbice para que una persona por su propio instinto y características personales decida asumir un perfil inversor más agresivo, aunque su situación financiera o sus conocimientos recomienden un perfil inversor más moderado. Cada persona es un mundo y aspectos de nuestra personalidad como el instinto o nuestra forma de enfrentarnos a la vida, entran en juego en el terreno de la inversión. Aunque lo objetivo debe regir la toma de decisiones, resulta evidente que hay aspectos subjetivos que entran en juego y modulan nuestras estrategias de inversión.

La edad también es importante a la hora de definir el perfil inversor, porque la tolerancia al riesgo o el horizonte temporal van directamente asociados a ella. Una persona con 70 años no va a querer contratar un producto a largo plazo, cuyas ganancias quizás no pueda disfrutar. En cambio, un ahorrador con 30 años, quizás decida invertir en un plan de pensiones pensando en el futuro a largo plazo.

Objetivos que van más allá de la rentabilidad

En los últimos años, el destino que se da al dinero invertido ha adquirido una gran importancia a la hora de diseñar las estrategias de inversión. Financiar a empresas de la economía real que generan riqueza y empleo, a proyectos innovadores o a compañías sostenibles son decisiones que han adquirido una gran relevancia y que afectan al perfil inversor.

¿Por qué? Ya no solo importan la rentabilidad, el riesgo o el horizonte temporal. Los inversores desean saber en qué se invierte su dinero y esto marca su perfil inversor, ya que esta motivación se traslada a los productos en los que se invierte. Un producto puede ajustarse a los parámetros clásicos, pero, el perfil inversor puede desaconsejar invertir en él. Pensemos, por ejemplo, en una persona que desea financiar empresas sostenibles y que, en cambio, no quiere invertir en algunos sectores en concreto.

Aunque obtener una rentabilidad por nuestro dinero sigue ocupando una posición central en el terreno de la inversión, cada vez más personas le dan una relevancia trascendental al destino de su dinero y ello debe tenerse en cuenta a la hora de definir el perfil inversor.

Un mismo inversor puede tener primero un perfil inversor conservador y luego uno dinámico

Tipologías de perfil inversor

En función de los parámetros que hemos descrito en el apartado anterior, se pueden establecer las tres grandes tipologías de perfil inversor clásicas (conservador, moderado y agresivo) y sumarles otros dos tipos (dinámico y comprometido):

  • Conservador. Si un inversor tiene una tolerancia al riesgo baja y está dispuesto a sacrificar parte de la rentabilidad de sus inversiones a cambio de jugar sobre seguro, podemos concluir que su perfil inversor es conservador. El riesgo es el parámetro clave que tiene en cuenta a la hora de diseñar sus inversiones. Esta clase de inversores suele optar por productos de renta fija, como los bonos del Tesoro, así como por productos asegurados y, en cambio, no se suele atrever con productos de renta variable. Estos inversores no quieren asumir pérdidas en sus inversiones. Y, para ellos, la estabilidad es un valor prioritario.
  • Moderado. En este caso, el inversor está dispuesto a asumir un riesgo mayor a cambio, también, de una rentabilidad más elevada. Las estrategias de inversión que se diseñan de acuerdo a este perfil suelen conjugar productos de renta fija con productos de renta variable. Y lo mismo se puede decir en lo que respecta al horizonte temporal de las inversiones, combinando productos a corto, medio y largo plazo.
  • Agresivo. En lo que respecta al perfil inversor agresivo, lo más importante es obtener altas rentabilidades, aunque ello implique asumir riesgos altos. Estos inversores suelen optar por productos de rentabilidad variable, con el fin de maximizar la rentabilidad de sus inversiones, aunque ello implique asumir pérdidas. Este tipo de inversor suele tener conocimientos financieros más elevados, lo que los conduce a invertir en productos más complejos como los futuros o las opciones. Además, están dispuestos a realizar inversiones a largo plazo para conseguir altas rentabilidades.
  • Dinámico. El inversor dinámico está dispuesto a asumir cierto nivel de riesgo para obtener mayores rentabilidades por sus inversiones. Además, se caracteriza por diversificar sus estrategias de inversión, disponer de conocimientos sobre el mercado y combinar diferentes tipologías de inversión. Asimismo, están preparados para asumir las volatilidades del sector financiero.
  • Comprometido. Los inversores comprometidos son aquellos que, sin renunciar nunca a la obtención de una rentabilidad, deciden financiar a empresas y proyectos social y medioambientalmente responsables. Este perfil inversor busca generar un impacto en la sociedad a través de sus inversiones, a la vez que rentabiliza su dinero.

El perfil inversor no es monolítico y cambia con el tiempo

Estas tipologías de perfil inversor no deben entenderse como concepciones cerradas. Una estrategia de inversión puede combinar características de perfiles diferentes con el objetivo de aproximarse lo máximo posible a las características y objetivos de cada inversor.

Así, se pueden combinar productos más próximos a un perfil conservador, con mecanismos de inversión más arriesgados y con vías de inversión éticas.

Hoy en día, la consolidación de plataformas de financiación alternativa como Inversa Invoice Market y la digitalización del sector de la inversión han abierto el abanico de productos al alcance de los inversores. De tal forma que se pueden diversificar las estrategias de inversión y adaptarlas a las modificaciones que se producen, con el paso del tiempo, en la situación financiera, los conocimientos y los objetivos de un inversor.

Un ahorrador que se inicia en el terreno de la inversión, seguramente prefiera comenzar con un perfil inversor conservador, hasta acumular experiencia y conocimientos. Y, después, poner en marcha estrategias más dinámicas o agresivas. Una persona puede decantarse por productos a corto plazo porque desea disponer de liquidez constantemente y, en otras etapas de su vida, puede estar dispuesta a apostar por productos a largo plazo porque se puede permitir no disponer del dinero que ha invertido.

En un mundo cada vez más líquido, no tiene sentido concebir el perfil inversor como una cuestión monolítica. Al contrario, el perfil cambia con el tiempo y ello debe traducirse en modificaciones de las estrategias de inversión.

Claridad y reflexión para tomar decisiones de inversión sólidas

El concepto de perfil inversor tiene como misión ayudar a los ahorradores a diseñar sus estrategias de inversión. Para ello plantea la necesidad de conocerse muy bien a uno mismo, antes de adentrarse en el mercado financiero.

Al definir el perfil inversor, una persona ha de tener claros los aspectos básicos de cualquier estrategia de inversión: rentabilidad, riesgo, plazo temporal, destino del dinero, necesidades de liquidez… Con esta información en la mano, un inversor puede diseñar sus estrategias para conseguir sus objetivos.

Tradicionalmente, los inversores no tomaban todas las decisiones sobre sus inversiones, sino que delegaban esta función en asesores especializados. Las aplicaciones web y móviles, el acceso a toda la información a través de internet y el surgimiento de las plataformas de financiación alternativa han democratizado el acceso a la inversión y posibilitado que los inversores sean plenamente autónomos.

De ahí que definir el perfil inversor sea más importante que nunca. Ya que permite a los ahorradores tomar decisiones acertadas sobre sus inversiones y alcanzar sus objetivos con éxito.

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