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5 formas de conseguir liquidez para tu negocio

Las empresas que atraviesan dificultades a nivel económico pueden recurrir a alternativas como el crowdfactoring o el crowdlending para conseguir liquidez

La estabilidad absoluta no existe en el mundo empresarial. En mayor o menor medida, todas las compañías atraviesan épocas de bonanza y períodos turbulentos en el ámbito económico. En el último caso, conseguir liquidez de manera rápida puede suponer una garantía de supervivencia o, por el contrario, la quiebra definitiva del negocio.

Pero, ¿en qué consiste realmente la liquidez? Este término hace referencia a la capacidad de las empresas de disponer de dinero en efectivo o de convertir rápidamente sus activos en efectivo sin que estos pierdan su valor. Cuando se produce una falta de liquidez, la organización no será capaz de hacer frente a los gastos que debe liquidar a corto plazo.

La salud financiera es un aspecto central de cualquier firma. Por este motivo, se han desarrollado una diversidad de mecanismos dirigidos a evitar que se den esta clase de situaciones.

Supongamos, por ejemplo, que un empresario debe pagar de forma inmediata una factura pendiente, pero no disfruta de dinero en efectivo. Conseguir liquidez se convertirá en una de sus mayores prioridades.

Para salir indemne, tratará de obtener financiación recurriendo a fuentes externas. Aunque esto supone incurrir en una pequeña deuda, le ayudará a sobrevivir en el momento presente y a continuar con sus actividades. Así, cuando su estado económico sea más favorable, podrá reembolsarle esa cantidad al inversor o prestamista.

Anticipar las necesidades futuras y mantener un control constante sobre las cuentas es fundamental para escapar de estos escenarios. Si, a pesar de ello, la compañía todavía necesita conseguir liquidez, existen cinco alternativas de las que puede echar mano.

1. Los préstamos o los créditos tradicionales

Los préstamos son uno de los mecanismos de financiación más antiguos de la historia: ya se empleaban en la Antigua Roma. Aunque su formato ha evolucionado a lo largo de los siglos, su funcionamiento continúa siendo el mismo.

El propietario del negocio que trata de conseguir liquidez recurre a entidades como los bancos, que le prestan el capital a cambio de un interés. En este interés radica la ganancia del prestamista, y será más alto conforme aumente la cantidad solicitada, la duración o el riesgo de la operación.

El prestatario disfruta de la suma de dinero de modo íntegro, pero tendrá que restituirla antes de que finalice el plazo de vencimiento estipulado en el contrato, junto con las comisiones acordadas. Generalmente, no lo hace de golpe, sino que puede devolverla mediante una serie de cuotas.

Por el contrario, si el directivo opta por un crédito, no tiene por qué hacer uso de todo el dinero, sino que puede limitarse a utilizar tan solo la cantidad que necesita. En consecuencia, solo pagará los intereses correspondientes a esa parte, a pesar de que estos suelen ser más elevados.

Tanto los préstamos como los créditos son recursos muy populares. Ambos posibilitan que muchas personas puedan financiar sus proyectos, como los estudios, o adquirir determinados productos, como un coche o una casa. Por su parte, miles de empresas recurren a ellos para obtener el impulso necesario para despegar o para conseguir liquidez y superar un período más árido a nivel financiero.

2. El crowdlending

El crowdlending es, precisamente, una de las evoluciones de los préstamos más recientes. No en vano, también es conocido como crowdfunding de préstamos.

Su funcionamiento es prácticamente idéntico al resto de préstamos. Una organización necesita conseguir liquidez y solicita un préstamo, que devolverá más adelante junto con un interés. Pero el crowdlending introduce una diferencia radical: en este caso, el capital lo aportan los ahorradores a nivel individual.

Es una alternativa caracterizada por la descentralización, ya que es una suma de personas la que le concede los recursos a la compañía, en vez de una entidad bancaria. De esta manera, todas ellas pueden obtener una rentabilidad gracias a sus ahorros al mismo tiempo que apoyan el crecimiento de distintas iniciativas.

Este método de financiación colectiva entraña dos grandes ventajas. Para empezar, es una opción muy flexible, dado que ambas partes tienen la capacidad de negociar las condiciones de la operación y encontrar a un prestamista o prestatario que se ajuste a sus necesidades.

Por otro lado, la firma que busca conseguir liquidez no depende de una sola fuente de crédito. Así, si uno de los inversores decide no apoyarla más, podrá amortiguar el efecto de esta retirada gracias al resto de ahorradores. Si tan solo cuenta con un inversor, estará a su merced, y perder su respaldo causaría un impacto muy considerable en sus cuentas.

El crowdlending o el crowdfactoring son dos mecanismos de financiación alternativa que ayudan a conseguir liquidez

3. El crowdfunding

Antes decíamos que el crowdlending era un crowdfunding de préstamos. Pero, ¿qué es el crowdfunding?

Este es uno de los sistemas de financiación participativa preferidos por las empresas que tratan de conseguir liquidez ya que, a diferencia del resto de métodos, el crowdfunding no las obliga a devolverle a los inversores la suma de dinero que les han concedido.

Por esta razón, es muy utilizado por negocios o proyectos de carácter social y cultural que necesitan un trampolín para lanzarse al mercado. Para ello, se nutren de las aportaciones voluntarias y generosas de personas que creen en su potencial o están alineadas con sus valores. Estas contribuyen con lo que pueden para hacer posible su despegue, no para multiplicar su patrimonio, lo que convierte al crowdfunding en uno de los ejemplos más representativos de la inversión ética.

Aunque la mayoría de las veces pueden considerarse donaciones, existen dos tipos de crowdfunding que premian a las personas que apoyan el proyecto y les ayudan a conseguir liquidez.

En el crowdfunding de recompensa es común enviarles un regalo o incluir su nombre en los agradecimientos. En el crowdfunding equity se les entrega una parte del capital de la firma. De esta forma, si la compañía es próspera y obtiene beneficios, los contribuyentes participarán de ellos. No obstante, si el proyecto fracasa, no podrán reclamar la devolución del dinero.

4. El crowdfactoring

Las organizaciones con facturas pendientes de cobro pueden recurrir al crowdfactoring para conseguir liquidez. Mediante este sistema, ceden los derechos de cobro de dichas facturas a los inversores, que les anticipan esa cantidad. A cambio, estos reciben un interés, cuyo porcentaje dependerá de factores como el riesgo o la duración del préstamo. Cuando el cliente de la empresa abona la factura, esta le devolverá el dinero al inversor.

Si es una entidad financiera la que entrega el capital, se trataría de una operación de factoring. Sin embargo, si al igual que en los casos anteriores, los recursos son aportados por un conjunto de ahorradores, estaríamos hablando de crowdfactoring.

Las ventajas de diversificar las fuentes de crédito en el crowdfactoring son exactamente las mismas que en los otros métodos: el aumento de la flexibilidad y la disminución del riesgo.

Pero hay que tener presente que puede darse el caso de que el cliente incurra en una deuda y no pague la factura cuando acaba el plazo. ¿Quién asume entonces el riesgo de impago? ¿El inversor o el negocio?

En el factoring con recurso, la opción más empleada, la compañía tiene que devolverle el dinero al ahorrador, pues ella es la encargada de hacer frente a la deuda. En el factoring sin recurso, el inversor tendrá que exigirle directamente el pago al cliente, pues la firma está exenta de responsabilidad.

Estas operaciones se suelen llevar a cabo a través de plataformas de financiación alternativa online, como Inversa Invoice Market, que pone a disposición de los negocios un espacio donde subir sus facturas para que puedan ser encontradas por inversores que desean obtener rentabilidad y apoyar a proyectos sostenibles.

5. Aplazamiento de impuestos

Otra de las vías para las empresas o autónomos que desean conseguir liquidez es el aplazamiento de impuestos, una técnica permitida por las autoridades fiscales si se lleva a cabo bajo sus condiciones.

En lugar de abonar los impuestos en el momento dictaminado por Hacienda, en ocasiones es posible retrasar la fecha de pago y sufragar este importe más adelante. Esto le permite a las compañías mantener la liquidez en momentos críticos y evitar la desestabilización de su situación económica, sin verse obligadas a endeudarse o a comprometer otros activos.

Es importante tener en cuenta que no todos los impuestos se pueden aplazar. Por ejemplo, el IVA o la liquidación anual del Impuesto de Sociedades son bastante flexibles, pero no ocurre lo mismo en los pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades.

El atraso en el pago se debe solicitar durante el plazo estipulado para pagarlo y, si la deuda es inferior a 30.000 euros se puede gestionar de manera directa con el organismo pertinente. Otra opción es recurrir a un aval bancario: el banco se ocupa de saldar la deuda, pero esta computará en CIRBE, y la empresa tendrá que pagar comisiones.

Por último, se puede contratar un seguro de caución para el aplazamiento de impuestos. Esta es una alternativa más ventajosa para las organizaciones, ya que la deuda no se reflejará en CIRBE, y pueden ir subsanándola a plazos si pagan la cuota anual de la póliza.

De nuevo, si la deuda es inferior a 30.000 euros, las sociedades disponen de seis meses para amortizarla. Si se trata de autónomos, este plazo asciende hasta los doce meses. Cuando la deuda es superior a los 30.000 euros, se podrá liquidar en un máximo de tres años.

En resumen, estos cinco métodos les permiten a las compañías conseguir liquidez en momentos cruciales para mantenerse a flote. No existe uno bueno o uno malo: cada firma escogerá aquel que se adapte mejor a sus circunstancias.

Sin embargo, algunos de ellos, como el crowdlending o el crowdfactoring, huyen de las entidades convencionales y recurren a personas de la economía real para financiar a los negocios, maximizando así los beneficios de ambas partes.

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